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Publicado por en Cerebro, Corazón, Diabetes, Nutrición, Obesidad, Omega 3, Salud, Tercera Edad, Vista | Comments

Consumir Omega 3, ¡Sí! … ¿pero cuál?

Consumir Omega 3, ¡Sí! … ¿pero cuál?

Dos de las mejores y más simples maneras de mantener y mejorar la salud es mediante el consumo de Suplementos Alimenticios.

Mejor aún si estos, son ricos en Antioxidantes, pues estos tienen la capacidad de neutralizar los radicales libres, que son subproductos metabólicos nocivos que dañan las células y los tejidos en todo tu cuerpo.

La evidencia científica ha demostrado repetidamente que los antioxidantes son muy importantes para:

[highlight]- La salud del corazón
– Ayudar al sistema inmune
– Ayudar a la buena memoria
– Disminuir los signos del envejecimiento[/highlight]

Aunque muchos alimentos contienen antioxidantes, la mala calidad de la alimentación de hoy en día es casi siempre insuficiente, por eso se recomienda incrementar la ingestión de antioxidantes como una manera valiosa de optimizar su salud.

Y una de las maneras más seguras y simples es mediante el consumo de Omega 3.

En un mundo perfecto, usted podría obtener los aceites de omega-3 comiendo pescado. Sin embargo existen algunos inconvenientes…

Primero: desafortunadamente estudios indican que el comer pescado podría potencialmente exponerlo a un alto grado de contaminación con contaminantes industriales y toxinas tales como el mercurio, PCBs, metales pesados y venenos radiactivos.

De hecho, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA por sus siglas en ingles) y la EPA han puesto avisos de salud contra ciertos pescados y mariscos para niños, mujeres embarazadas o futuras embarazadas y madres lactantes.

Segundo: el aceite de pecado tiene un débil contenido de antioxidantes. Al aumentar la ingestión de las grasas esenciales de omega-3 a través del consumo de aceite de pescado, usted estaría aumentando la necesidad de una protección antioxidante, esto pues el aceite de pecado es muy perecedero y su oxidación nos llevaría hacia la formación de aquellos radicales libres no saludables.

Y ¿entonces?… Esto se soluciona con Suplementos Alimenticios que contengan Omega 3 de Krill; no de pescado.

¿Qué es el Krill?… son pequeños crustáceos de tintes rojizos que habitan las frías aguas antárticas.

El aceite marino que se extrae de estos pequeños crustáceos, conocido como Aceite de Krill, resolvió el dilema de manera única, pues su contenido es rico en ambos: antioxidantes y aceite de omega-3.

Así, en breve, es fácil entender porque los aceites de omega provenientes del Krill han demostrado ser muy superiores–y seguros- a los aceites de pescado.

Fuente: www.Omega-3.com.mx