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Cómo tener una buena relación con tu jefe

Cómo tener una buena relación con tu jefe

Muchas veces el convivir diario con una persona puede desgastar una relación. Esto es algo especialmente difícil si la relación que se ve afectada por el estrés cotidiano y la mala comunicación es la que tienes con tu jefe.

 

La autora Alison Green, especialista en Management y relaciones con el capital humano, asegura que existen soluciones pequeñas y simples, pero altamente efectivas que hacen que una relación de trabajo con un superior se vuelva mucho más fácil, agradable y productiva.

 

El truco es, señala Green, conocer cuáles son las expectativas de ambas partes y saberlas comunicar.

 

  • Asegúrate de que tus metas y las de tu jefe estén alineadas: habla explícitamente con tu supervisor sobre sus metas y prioridades para el año y lo que tú definirías como éxito. También es importante que definan qué tipo de decisiones debes consultar con tu jefe y cuáles puedes manejar por tu cuenta. Discutir abiertamente de esto puede ayudarte a evitar problemas causados por ideas mal asumidas.
  • Presta atención a qué tipo de preguntas hace tu jefe para saber qué tipos de cosas le importan: al prestar atención a lo que le preocupa a tu jefe podrás conocer qué cosas va a pedir a futuro. Si aprendes a anticipar sus peticiones y solucionarlas de antemano te convertirás en el sueño de todo supervisor.
  • Haz el trabajo de tu jefe más fácil: cuando tu jefe te asigne un trabajo, resume el perfil del proyecto, los resultados que espera, el tiempo límite y las limitaciones que podrías enfrentar. Puede parecer obvio, pero a veces simplemente repetir lo que te acaban de pedir evita conflictos de comunicación futuros.
  • Siempre que sea posible, sugiere soluciones: en lugar de llegar con tu jefe y decir “¿Qué debo hacer en caso de X?”, facilitarás más la labor de ambos si dices: “Esto es lo que ha pasado con X, pero A, B, y C son algunas de las soluciones que he pensado, ¿qué opina?”.
  • Céntrate en tu área de control: inevitablemente habrán situaciones que escaparán a tu control, pero en lugar de concentrarte en lo que no puedes cambiar, como una cita que un cliente sigue posponiendo, piensa en lo que sí puedes arreglar, como decir: “Sé que está muy ocupado, pero ¿puedo hablar con su asistente para encontrar 10 minutos en su agenda?”.
  • Habla cuando no estés satisfecho: si estás frustrado por algo, debes comunicarlo antes de que se vea reflejado en tu trabajo. Dile a tu jefe que necesitas su ayuda y explícale como beneficiará su opinión a tu labor. Por supuesto, recuerda ser respetuoso y no abordar a tu supervisor cuando esté ocupado o enojado por algo.
  • No lo tomes personal: es importante que cuando haya una diferencia de opiniones lo platiquen y defiendas tu punto de vista, y si crees que tu jefe está cometiendo un error, parte de tu trabajo es explicar por qué. Sin embargo, si tu superior ya tomó una decisión con la que no estás de acuerdo, es más inteligente no dejar que el ego hable por ti.
  • Recuerda que tu jefe también es un ser humano: por lo tanto también habrá momentos en los que este hambriento, enojado, agotado o dispuesto a platicar contigo. Además, él podría tener las mismas inseguridades que tú tienes sobre su relación.
  • Escucha los comentarios con una mente abierta: evita estar a la defensiva. Está bien no estar de acuerdo en algunos temas, pero jamás debes ofender.
  • Se profesional: mantente al tanto de las necesidades de tu jefe, pero evita abrumarlo con preguntas. No dejes que se le olviden asuntos importantes y en general demuéstrale que eres una persona en la que se puede confiar.

Fuente: Alto Nivel

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Cómo mejorar tu comunicación en el trabajo

Cómo mejorar tu comunicación en el trabajo

Ser muy directo es una de las mejores formas de comunicación efectiva en el trabajo. Los jefes suelen decir: “me podrías entregar el reporte que te pedí, ya lo necesito”. Pero lo que deberían decir es “el reporte que te pedí debe estar en mi correo a las 5 de esta tarde”.

Y no sólo es importante la estructura que le das a tus palabras, también la actitud es de absoluta relevancia. Si cuando hablas metes tus manos a los bolsillos, haces movimientos con los pies, o evitas el contacto visual, estarás dando una imagen negativa y los compañeros creerán que no quieres comunicarte con ello.

También debes aprender que el mundo no gira a tu alrededor; si te abres a las opiniones y perspectivas de tus compañeros y equipo, te será mucho más fácil que los demás entiendan tu mensaje.

Sé muy abierto y directo al momento de hacer preguntas, con el fin de evitar malos entendidos. Si no te queda claro lo que alguien está tratando de comunicarte, puedes decir “no estoy seguro de entender tu punto, ¿me podrías dar un ejemplo?”.

Otra regla de oro para la comunicación en el trabajo es dar personalmente las malas noticias. Parece más fácil comunicar este tipo de información a través de medios indirectos como e-mail, pero no es así. Imagínate cómo te sentirías si te enteraras que tu compañero de trabajo que más aprecias fue despedido, gracias a un correo de la empresa y no a través de él mismo.

Aquí tienes algunos tips que te ayudarán a tener una comunicación más efectiva en tu lugar de trabajo.

1.Comunícate de manera clara y directa

Estos días en los que todo el mundo tiene poco tiempo, es importante que seas muy puntual con el mensaje que deseas comunicar.

La clave para una comunicación efectiva es la claridad. Expón de la manera más clara posible las ideas y pensamientos que deseas comunicar. Trata de entender el modo en que tus interlocutores piensan y se lo más directo posible.

2.Aprende a escuchar y usa una forma inteligente de pedir ayuda

La comunicación es un acto de dos vías. Escucha con atención a tus compañeros y jefe, así te será más fácil entender sus puntos de vista y llegar a acuerdos que beneficien el flujo de trabajo.

Acercarte a los compañeros para pedir ayuda siempre hablará bien de ti. Pero debes ser cuidadoso de la forma en que lo haces. Si te dan una tarea que no sabes cómo desarrollar considera lo siguiente:

  • Se proactivo y muestra entusiasmo por el proyecto. Puedes decir cosas como “me encanta formar parte de esta iniciativa”.
  • Si se trata de una tarea que nunca has realizado, no dudes en pedir fuentes y ejemplos. Puedes acercarte a tus compañeros con frases como esta: “¿Qué ideas tienes en mente para este proyecto?”, “Nunca he desarrollado un reporte como el que me estás pidiendo, ¿me puedes mostrar un ejemplo?”.
  • Has todo lo posible por tener una reunión con tu jefe o compañeros antes de la fecha de entrega, con el objetivo de revisar avances del proyecto y saber si es el tipo de información y desempeño que estás realizando es el que se busca para el proyecto.
  • Saber si el trabajo que estás desarrollando es lo que el proyecto necesita, te ayudará a no desperdiciar el tiempo y a asegurarte de que tú y tu equipo o jefe están en el mismo canal.

3.Comunica tus expectativas y piensa antes de hablar

Asegúrate de especificar el tipo de información que requieres y la fecha en que debe ser entregada.

Tus compañeros y equipo del que estés al mando no podrán llegar a los objetivos que planteas si no eres claro al comunicar el tipo de acciones que deben llevar a cabo para conseguir los objetivos del proyecto.

Si eres el jefe, debes ser muy claro respecto al tipo de resultados que necesitas. Si no lo haces hay altas probabilidades de que no lo obtengas.

Una vez que has escuchado lo que la otra parte tiene que decir, procesa bien lo que están comunicándote y reflexiona sobre tu respuesta.

4.Usa un lenguaje no verbal apropiado y se positivo siempre

Una actitud positiva es clave para ser efectivo al comunicarte, tanto con palabras como con acciones y gestos.
Como bien sabes, la comunicación NO se remite únicamente a las palabras. Está científicamente comprobado que el 93% de la comunicación humana está basada en comportamientos y acciones, contra únicamente el 3% para el lenguaje hablado y escrito.

Por ello, debes tener y proyectar confianza en ti mismo; así tu equipo se sentirá también en confianza de acercarse y hablar al respecto de cualquier situación o contratiempo. Y también es muy importante que al hablar seas amable y tengas una sonrisa discreta.

5.Mantén el interés y se honesto

Otra clave de la comunicación en las empresas y equipos de trabajo es mantener el interés de la contraparte en el camino hacia nuestro objetivo. Puedes lograr esto generando constantemente retroalimentación y discusiones respecto al proyecto.

En lo que concierne a la honestidad, ten claro que es la mejor herramienta que puedes usar al momento de comunicarte. Ser honesto te merecerá el respecto de tus compañeros y jefe y viceversa.

Fuente: Alto Nivel Imagen: tranchis via photo pin cc

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Filosofando: Vivir el presente

Filosofando: Vivir el presente

Mi amigo abrió el cajón de la cómoda de su esposa y levanto un paquete envuelto en papel de seda:

Esto – dijo – no es un simple paquete, es Lencería”.

Tiro el papel que lo envolvía y observo la exquisita seda y el encaje.

“Ella compró esto la primera vez que fuimos a Nueva York, hace 8 o 9 anos. Nunca lo usó. Lo estaba guardando para una ocasión especial. Bueno… creo que esta es la ocasión”.

Se acercó a la cama y colocó la prenda junto con las demás ropas que iba a llevar a la funeraria. Su esposa acababa de morir. Volviéndose hacia mi, dijo:

No guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial.

Todavía estoy pensando en esas palabras.. ya han cambiado mi vida. Ahora estoy leyendo más y limpiando menos. Me siento en la terraza y admiro la vista sin fijarme en las malas hierbas del jardín. Paso mas tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo en el trabajo. He comprendido que la vida debe ser un patrón de experiencias para disfrutar, no para sobrevivir. Ya no guardo nada. Uso mis copas de cristal todos los días. Me pongo mi saco nuevo para ir al supermercado, si así lo decido y me da la gana. Ya no guardo mi mejor perfume para fiestas especiales, lo uso cada vez que me provoca hacerlo. Las frases “algún día…” y ” uno de estos días”, están desapareciendo de mi vocabulario. Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo o hacerlo ahora. No estoy seguro de lo que habría hecho la esposa de mi amigo si hubiera sabido que no estaría aquí para el mañana que todos tomamos tan a la ligera. Creo que hubiera llamado a sus familiares y amigos cercanos. A lo mejor, hubiera llamado a algunos antiguos amigos para disculparse y hacer las paces por posibles enojos del pasado. Me gusta pensar que hubiera ido a comer comida china, su favorita. Son esas pequeñas cosas dejadas sin hacer las que me harían enojar si supiera que mis horas están limitadas. Enojado porque dejé de ver a buenos amigos con quienes me iba a poner en contacto “algún día”… Enojado porque no escribí ciertas… cartas que pensaba escribir “uno de estos días”. Enojado y triste porque no le dije a mis hermanos y a mis hijos con suficiente frecuencia, cuanto los amo. Ahora trato de no retardar, detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a nuestras vidas.

Y cada mañana me digo a mí mismo que este día es especial… cada día, cada hora, cada minuto… es especial.

Anónimo.

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Filosofando: El pozo del desierto

Filosofando: El pozo del desierto

Es una leyenda antigua contada por los monjes del desierto. En los confines de Tebaida, dice la leyenda, había un pozo que apagaba la sed de todos los peregrinos que pasaban por allí. Lo más curioso de ese pozo era que el que bebía de su agua no volvía a tener sed. El problema era que nadie sabía exactamente dónde estaba el pozo.

No obstante, un día, un investigador de los archivos monásticos encontró, entre muchas cosas, un mapa antiguo que hablaba de ese pozo y lo localizaba. Sin contárselo a nadie, el investigador escondió el mapa para que nadie más supiera de su existencia y se puso a caminar, desierto adentro, a la búsqueda del pozo. Pero pasaron los días… y el hombre nunca más volvió. ¿Qué habría acontecido?

Algunos años más tarde, otro sabio encontró por azar el mapa escondido, y también él lo escondió de nuevo, y se aventuró solo a la búsqueda del deseado pozo. Pero tampoco él volvió jamás. Y una vez más la historia del pozo que apagaba la sed de todo el mundo cayó en el olvido.

Dice la leyenda que la historia se repetió varias veces, hasta que el mapa fue a caer en las manos de un pobre trabajador. Sorprendido con la novedad, en vez de esconder el mapa, habló de él a toda la gente y del pozo escondido que apagaba la sed. La novedad era tan grande que las personas no se lo creían. ¿Un pozo que apaga la sed? ¿Quién se lo va a creer?

No obstante, un pequeño grupo estudió cuidadosamente el mapa y llegó a la conclusión de que el mapa parecía autentico. Y si el mapa era verdadero, ¿por qué no podía ser verdadero el pozo? Se juntaron en un grupo y decidieron ir a la búsqueda del pozo. Se prepararon para el viaje y, un buen día, se pusieron en camino desierto adentro. El viaje fue duro y difícil, pues el sol del desierto no perdonaba. Pero como iban en grupo, se ayudaban los unos a los otros compartiendo la poca agua que llevaban.

Después de largos días de viaje, cuando el desierto parecía no tener fin, avistaron el pozo. Era verdad: el pozo no era un espejismo. Pero, ante el asombro de todos, vieron junto al pozo centenares de esqueletos humanos. Se acercaron, miraron dentro del pozo y vieron que no se habían equivocado: abajo el agua brillaba. El problema era que no tenían con que sacar el agua. Por eso, todos los que antes habían buscado el pozo solos habían muerto de sed. Entonces el grupo se sentó a reflexionar sobre cómo sacar el agua del pozo. No tenían ni cuerda ni cubo y el pozo era profundo. Entonces, con las ropas que tenían hicieron una cuerda larga, ataron en la punta un botijo y lo llevaron al fondo del pozo. Y todos pudieron beber del agua del pozo. La verdad era que, después de beber, nunca más tuvieron sed.

Cuando nosotros damos las manos, unimos las fuerzas y creamos comunidad, no hay fuente que no podamos alcanzar ni sed que no se pueda matar.

Anónimo

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