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El miedo: esa emoción que paraliza.

El miedo: esa emoción que paraliza.

Todos en alguna ocasión de nuestra vida hemos sentido miedo a alguien, miedo a algo. Y hay quienes hacen del miedo un hábito al grado de que lo sienten constantemente. Eso es porque tememos a lo que no conocemos, y es precisamente esta emoción la que más impide crecer a un ser humano.

En alguna ocasión leí que los tres temores más grandes que puede sentir el ser humano son: miedo a volar, miedo a hablar en público y miedo a morir. Son temores muy comunes y más por ser algo que muchas veces no depende directamente de nosotros. Sin embargo la lista de miedos puede ser interminable y muchos de esos temores pueden convertirse en verdaderas fobias por la gravedad con que se manifiestan.

La mayoría de los miedos tienen que ver con algo que no podemos controlar directamente, con algo impredecible; sin embargo el tener algunos conocimientos y preparación siempre ayudará a disminuirlos.

La mayoría de los miedos son imaginarios. Son basados en algo que no ha ocurrido y esos miedos son precisamente los que nos paralizan. Al analizar los miedos que en alguna ocasión he sentido llegué a la conclusión de que los más comunes son cinco: 1. Miedo al Fracaso 2. Miedo al “qué dirán” 3. Miedo a una enfermedad y/o muerte. 4. Miedo a perder el dinero o a no ser solvente. 5. Miedo a la competencia.

Permíteme compartir contigo algunos puntos importantes de cada uno de estos temores.

1. Miedo al Fracaso en todas sus variantes. Aunque en algunas ocasiones he escrito sobre esto, quiero enfatizar en que eso que tememos nos suceda no son fracasos, son experiencias, aprendizajes de la vida. Que la palabra fracaso por sí misma causa parálisis y remordimiento, pero eso simplemente es un resultado y como tal, nos aporta información para saber si lo que hicimos fue lo correcto.

Tú sabes que la historia está llena de anécdotas acerca de personas que para lograr el éxito pasaron por un sinfín de “fracasos” y finalmente disfrutaron más su éxito y adquirieron múltiples experiencias. Lo mismo ocurre en las relaciones humanas. Los fracasos son aprendizajes que nos enseñan qué funciona y qué no.

El ser humano es el único que se tropieza con la misma piedra y tiende a atraer a su vida lo que más piensa o lo que más siente. Si piensa que no vale nada, atrae a su vida gente que no vale. Si siente que el amor es un artículo de lujo, casi inalcanzable, nunca se sentirá pleno en esta faceta de su vida y la falta de armonía en las relaciones le afectará constantemente. Es por eso que se incrementa el porcentaje de probabilidad de que una persona divorciada tenga problemas de integración en un futuro con su nueva pareja.

Mi mejor estrategia para evitar este temor es pensar de la siguiente manera: ¿Qué sería capaz de hacer si tuviera plena certeza de no fallar? Sería capaz de hacer ¡todo! Entonces sé que este temor de fallar ante lo incierto inicia en la mente y lo que tengo que hacer es sanear mi mente.

2. Miedo “al que dirán”. ¿No crees que es algo que verdaderamente es pérdida de tiempo? La gente como quiera va a hablar de ti, hagas lo correcto o lo incorrecto. Es increíble que haya personas que dejan de vivir, por querer vivir como se lo marca la demás gente. Vivir con autenticidad te hace libre, siempre y cuando no dañes a terceros con tu acción. Todos contamos con una intuición que nos dice que es lo correcto, o mejor dicho, lo que creemos que es correcto. Deja de pensar y creer que la gente tiene porqué dirigir tu vida. Haz lo que creas correcto y lo que te dicte tu corazón. Si crees necesario buscar la aprobación analiza muy bien a quien recurrir. Busca a la gente que te quiere bien. No a quien envidie continuamente tu éxito y critique constantemente tu proceder.

3. Miedo a una enfermedad y/o a la muerte. Ese es uno de los grandes temores. Tememos al sufrimiento, al dolor, no solamente propio sino también de nuestros seres queridos. La incongruencia más grande consiste en que a pesar de temer esto no cuidamos el activo más valioso que tenemos: nuestro propio cuerpo. No estamos dispuestos a pagar el precio que significa mantener la salud: comer saludablemente, estar en el peso adecuado y realizar ejercicio. El temor disminuye notablemente cuando procuramos un estilo de vida saludable y con menos estrés. El miedo a la muerte se basa más en el cómo que en el qué. Puede llegar a ser paralizante el miedo a desconocer la hora y la forma y sin embargo, es la muerte la que le da sentido a nuestra vida.

4. Miedo a perder dinero o a no ser solvente. Ese miedo tiene su fundamento en gastar más de lo que se gana y en la ausencia del hábito del ahorro. Sé que entre más se tiene más se quiere, sin embargo, el temor disminuye cuando se tiene un plan de vida y carrera, cuando se administran mejor los recursos con los que se cuenta, detectando a tiempo el consumismo y sus tremendos estragos, buscando ayuda en caso necesario. El temor es disipado cuando se ama al trabajo y se hace bien hecho.

5. Miedo a la competencia. Compararte con alguien siempre ocasionará frustración. En la vida siempre habrá gente superior o mejor que tú y gente a quien podrás ayudar y servir con bondad o profesionalismo. La mejor comparación es contigo mismo. Con quien eras antes y tu evolución hasta el momento. Analizar todo lo que has logrado vencer y lo que has crecido. Identificar constantemente tus fortalezas, agradecer todas las bendiciones recibidas y poner siempre tu mejor esfuerzo. De esta forma este miedo se disipará.

El miedo paraliza y el primer paso para evitarlo es detectarlo. El segundo es ponerte en movimiento. Decía Michel E. De Montaigne, pensador francés, “El que teme padecer, padece ya lo que teme”.

Fuente: Dr. César Lozano

 

Editado por : LissaGF

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El saco de carbón

El saco de carbón

Un día, Jaimito entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto. Su padre lo llamó y Jaimito lo siguió, diciendo en forma irritada:

– Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo!

Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo:

– Imagínate que el estúpido de Pedrito me humilló

frente a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustaría que él se enfermara para que no pudiera ir más a la escuela..

El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de carbón el cual llevó hasta el final del jardín y le propuso:

– ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Pedrito y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regreso para ver como quedó.

El niño lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones pero como la tendedera estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa.

Cuando el padre regresó, le preguntó:

– Hijo, ¿qué tal te sientes?

– Cansado, pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.

El padre tomó al niño de la mano y le dijo:

– Ven conmigo quiero mostrarte algo.

Lo colocó frente a un espejo que le permitió ver todo su cuerpo… ¡Qué susto! Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo:


– Hijo, como pudiste observar la camisa quedó un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos y la suciedad siempre quedan en nosotros mismos.

Ten mucho cuidado con tus pensamientos porque ellos se transforman en palabras.Ten mucho cuidado con tus palabras porque ellas se transforman en acciones.Ten mucho cuidado con tus acciones porque ellas se transforman en hábitos.Ten mucho cuidado con tus hábitos porque ellos moldean tu carácter.Y ten mucho cuidado con tu carácter porque de él dependerá tu destino.

ANÓNIMO

Fuente: Facebook
Editado por: LissaGF
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Los Emoticones están de cumple; celebran 30 años

Los Emoticones están de cumple; celebran 30 años

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No es fácil mantenerse vigente después de 30 años de vida, sobre todo en la era digital. Pero para los emoticones (expresiones faciales y otras representaciones gráficas), parece que la edad y la evolución tecnológica no afecta. Contrario a lo que se podría pensar, los años aumentaron su popularidad y fortalecieron su presencia en casi cualquier red social del mundo. Aunque no nacieron con ese propósito.

Scott Fahlman, creador de las famosas caras expresivas, narró al diario La Nación, de Argentina, que estos símbolos surgieron como una forma de contextualizar las listas de distribución de email, “para aclarar cuando algunas frases deberían ser recibidas con humor o cuando se trataba de un asunto de mayor seriedad y, así, evitar confusiones”.

El aún profesor de la Universidad Carnegie Mellon, ubicada en la ciudad Pittsburgh, Pensilvania, eligió el 19 de septiembre de 1982 para utilizar la secuencia de dos puntos, guión y paréntesis para simular una expresión corporal, sin que esto representara una complicación para el código ASCII, que dominaba el mercado en aquellos tiempos.

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REPRESENTAN EMOCIONES

Tres décadas después de su surgimiento, estas representaciones siguen conservando las mismas convenciones que rigen a su código original, escritas de izquierda a derecha y en forma horizontal. Y esto sigue siendo la fórmula perfecta para representar los sentimientos y evitar mal entendidos en las conversaciones que utilizan como escenario Internet y las Tecnologías de la Información y Comunicación.

Se ha institucionalizado tanto su uso, que muchos editores de textos ya reemplazan automáticamente las representaciones de puntos, comas, paréntesis y guiones por las “caritas” amarillas.

A pesar del éxito, Scott Fahlman admite que los emoji (el equivalente en japonés de la palabra emoticones) limitan la capacidad humana para superar el desafío de encontrar una forma inteligente para expresar emociones utilizando solamente los caracteres estándar del teclado.

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Fuente: El universal

Editado por: LissaGF

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Amor y adicción: el mismo origen

Amor y adicción: el mismo origen

[highlight]Una nueva investigación multinacional encontró la región cerebral donde se registra la actividad emocional del enamoramiento.

Según investigadores de las universidades de Concordia, Canadá; Syracusey Virginia Occidental, Estados Unidos, y el Hospital Universitario de Ginebra, Suiza, la región donde se ubica la sensación de amor está vinculada al área donde se origina el deseo sexual, aunque ambos están separados en cuanto a origen.

Así, los científicos del estudio alegan que el amor se origina en la misma zona donde se presenta la adicción a las drogas.

Estudios previos ya habían mostrado que las emociones humanas provienen del sistema límbico, estructura de respuestas fisiológicas que alberga el hipocampo, tálamo, hipotálamo, la amígdala, entre otros.

Es en esta región donde se controlan los impulsos emocionales, como la conducta. La atención, humor, memoria, placer, la adicción, entre otros comportamientos fisonómicos del cerebro y el organismo.

Pero siempre había resultado un reto ubicar el área precisa donde el amor se manifiesta, ya que, a diferencia de otras emociones tangibles como la ira o el placer físico, el amor parece tener una complejidad que abarca muchas áreas cerebrales.

El quipo internacional realizó 20 pruebas que analizaron la actividad cerebral en momentos de experiencia amorosa y de deseo sexual.

Así, unos participantes se sometieron a pruebas de resonancia magnética funcional (MRI, por sus siglas en inglés) para observar la actividad del cerebro mientras los voluntarios observaban imágenes eróticas y de la persona que  estaban enamorados.

Los resultados mostraron que las estructuras de la corteza insular y el núcleo estriado son las responsables del deseo sexual y del amor, respectivamente.[/highlight]

                                                                                  

[highlight]La ínsula es una porción ubicada en la superficie lateral del cerebro, entre el lóbulo temporal y el lóbulo frontal, mientras que el núcleo estriado está en el cerebro anterior.

Se observó que tanto el deseo sexual como la experiencia del amor activan áreas diferentes del núcleo estriado. Pro el área que se activa con el deseo sexual también muestra respuestas con otros placeres como comer.

Sin embargo, la región que se activa con lo amoroso, aunque responde en las áreas del deseo sexual y la comida también, sólo funciona cuando existe un elemento inherente en la experiencia del amor; la misma que se presenta en la adicción a las drogas.

Pero tanto el pacer a la comida y al deseo sexual, como a las drogas, necesitan de un estímulo físico para poder concretarse. El amor, en cambio, siendo más abstracto y complejo, se origina sin la presencia de una persona u objeto.

“Y en el cerebro el amor funciona de la misma forma a cuando la gente se vuelve adicta a las drogas” explicó a la BBC el profesor Jim Pfaus, de la universidad de Concordia y líder del estudio.[/highlight]

Fuente: National Geographic

Editado por: Lissa GF

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