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Según los expertos, entre el 85% y el 97% de las mujeres en edad reproductiva, sufren, con diferentes grados de intensidad, estados de dolor, incomodidad y mal humor, directamente relacionados con su ciclo menstrual.

 

Los detalles cambian de unas mujeres a otras y de unos meses a otros. Sin embargo, por norma general, los síntomas de SPM son muy diversos y desagradables, y van desde las sensaciones de malhumor o hambre incontrolada, hasta el padecimiento de un conjunto de dolencias físicas (sensibilidad en las mamas, dolor abdominal, calambres, inflamación, hinchazón, aumento de peso, dolores musculares y de articulaciones, fatiga, y dolor de cabeza).

 

Las relaciones y la vida familiar pueden incluso verse afectadas cuando aparecen los componentes emocionales del SPM.

 

Estos característicos cambios de humor pueden hacer que una mujer se sienta deprimida, irritable, ansiosa o desbordada, y en algunos casos, esto sucede cada mes.

 

Por todas estas razones, el SPM se ha convertido en una cuestión fundamental de salud pública, y una de las causas principales de abstención laboral entre las mujeres.

 

Sólo en los Estados Unidos, la pérdida económica anual por la abstención laboral relacionada con el SPM es considerable. Se ha realizado un estudio que compara a las mujeres que sufren los síntomas del síndrome premenstrual con las que no los sufren, y se estima que entre las que lo sufren, la reducción en horas trabajadas por semana es de un 14% y de un 15% en la productividad. A largo plazo, esta situación supone una gran pérdida en la economía global

 

El SPM y las dolencias menstruales son una de las principales razones por las que las mujeres jóvenes visitan a sus médicos.

 

Los tratamientos más extendidos oscilan entre un amplio abanico de medicamentos específicos, que van desde los calmantes con o sin receta, diuréticos, hormonas y antidepresivos, hasta consejos prácticos para modificar ciertos aspectos específicos en el estilo de vida (dieta, ejercicio, reducción del estrés, y sueño).

 

Estudios recientes han revelado que muchas mujeres están volviendo su vista hacia remedios alternativos o naturales para aliviar los síntomas de SPM.

 

Por ejemplo en una encuesta se averiguó que el SPM era la segunda patología que más frecuentemente se trata con productos naturales para la salud.

 

Los ácidos grasos Omega-3 (aceites de pescado) están, según nos indican numerosos estudios, entre las terapias nutricionales más efectivas para el SPM.

 

El estudio demostró que las mujeres a las que se les administró el Aceite de Krill Neptuno, reportaron extraordinarias mejoras en todas las mediciones, físicas y emocionales, en 10 de las 10 categorías de los síntomas del SPM.

 

Percibieron las mejoras rápidamente en el segundo ciclo menstrual. Mientras que los dos grupos reportaron menos ganancia de peso, molestias abdominales e inflamación, el grupo del Aceite de Krill Neptuno, reportó incluso menos sensibilidad en las mamas, y reducción en los síntomas de ansiedad, irritabilidad, depresión, molestias en las articulaciones, hinchazón y sensación de debilidad.

 

Además, durante los 10 días de tratamiento, el grupo del Aceite de Krill Neptuno, consumió muchos menos calmantes que el grupo de mujeres a las que se les administró el aceite de pescado.

 

Como beneficio inesperado, el grupo del aceite de krill reportó también mejoras en el estado de alerta, energía y bienestar.

 

Resumiendo los resultados de los tres meses del estudio clínico aleatorio, doble ciego, los autores llegaron a la conclusión “con un alto grado de certeza” que el uso del Aceite de Omega de Krill puede reducir significativamente los síntomas físicos y emocionales relacionados con el SPM”.

Fuente: www.Omega-3.com.mx

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