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El jugo de toronja es conocido por tener una interacción peligrosa con muchos medicamentos de prescripción, sin embargo, investigadores de la Universidad de Medicina de Chicago encontraron que un vaso de jugo de toronja puede mejorar la asimilación de la medicina Sirolimus, al punto que se puede reducir la dosis del medicamento a un tercio para alcanzar el mismo efecto de una dosis completa.

El reducir la dosis de administración significa que los pacientes tendrían menos efectos secundarios por tomar Sirolimus.

Si este mecanismo puede trabajar igual en otras medicinas, los doctores podrían prescribir otras medicinas en dosis menores, reduciendo efectos colaterales y ahorrando dinero.

El estudio se publicó el 7 de agosto en el diario Clinical Cancer Research.

Los investigadores, liderados por Ezra Cohen, especialista en cáncer por la UMC, aprovecharon las mismas propiedades farmacológicas que hacen del jugo de toronja tan amenazante cuando se ingiere con medicamentos de prescripción.

[highlight]Este jugo inhibe ciertas enzimas en las paredes intestinales que se encargan de mantener lenta la entrada de medicinas al flujo sanguíneo. Con las enzimas bloqueadas por el jugo de toronja, los medicamentos se mueven más rápido y libremente en la sangre, pudiendo alterar al organismo con niveles tóxicos y peligrosos de la droga que se administre.[/highlight]

Los medicamentos que se ven afectados por este jugo son estatinas que reducen el colesterol, medicamentos psiquiátricos como el Valium o el Zoloft, analgésicos como la metadona, y muchos otros como el sirolimus.

El sirolimus, también llamado rapamicina, fue usado originalmente como un medicamento antihongos.

Después que se descubrió que esta droga también es un poderoso inmunosupresor, empezó a usarse para prevenir rechazos en los transplantes de órganos, especialmente el de riñón.

Más recientemente, el sirolimus ha mostrado que reduce el esparcimiento de ciertos cánceres, particularmente el cerebral y la leucemia.

Como muchos otros medicamentos fuertes, el sirolimus tiene efectos secundarios: arriba de dosis de 45 miligramos por semana, la medicina causa serios problemas gastronintestinales, como la nausea y la diarrea.

El equipo de Cohen condujo un estudio de 138 personas con cáncer incurable para determinar una dosis ideal. Un tercio recibió sirolimus; a otro tercio se le administró el sirolimus junto con 8 onzas (226 gramos) de jugo de toronja, y el último tercio tomó sirolimus con otra medicina llamada ketoconazole, que también incrementa la absorción de sirolimus.

Los investigadores encontraron que la dosis óptima en contrarrestar el cáncer para los que tomaban unicamente el sirolimus fue de 90 miligramos por semana, tan alto como para alcanzar el umbral de los efectos secundarios.

Pero aquellos que tomaron el jugo de toronja con el medicamento, necesitaron entre 25 y 35 miligramos por semana para tener el mismo efecto de pelea contra el cáncer.

Aquellos pacientes con el ketoconazole necesitaron solo 16 miligramos por semana del sirolimus. Sin embargo, Cohen argumenta que el jugo de toronja es superior a ese resultado por el hecho de que es natural y no tóxico, además de ser más barato.

“Tenemos a nuestra disposición un agente que puede incrementar la biodisponibilidad (en este estudio por aproximadamente 350 por ciento) y disminuir medicamentos de prescripción que son metabolizados por las enzimas P450″ dijo Cohen en el reporte en relación a las enzimas que la toronja bloquea.

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Fuente: National Geographic

Editado por: Lissa GF

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